Foto principal.jpg
© Fotos Jimmy Fernández
Eventos y Festivales

#RBMSTGO Presenta: Jimmy Fernández. Las historias de un pionero

Uno de los precursores del hip-hop hace un recorrido desde su infancia en Panamá hasta su trabajo actual. Breakdance, el internado, un show de Afrika Bambaataa en Italia, “Chica eléctrica” y otros.
Por Bárbara Carvacho
6 minutos leídosPublished on

Los años en Panamá: pasos de baile e improvisación para dios

Jaime Fernández nació en Chile, pero entre 1970 y 1985 creció y se hizo adolescente en Panamá, donde aprovechó la multiculturalidad del país y su Canal para formar sus pasioness. “Había muchos militares por el tema de las bases del Canal, mucha gente de color, de raza, y cuando cumplían su trabajo hacían patio sales, donde vendían todo. Mi papá, bueno para cachurear, siempre estimuló el consumo de cultura y me daba la libertad para comprar todo lo que fuera música o libros”, recuerda el rapero de 49 años.
25 centavos por vinilo y un pequeño Fernández coleccionando todo lo que se pareciera al popular Michael Jackson o los grupos Earth, Wind & Fire y Funkadelic. Y la influencia de su hermano mayor, un blanco con aptitudes para bailar los ritmos y pasos que solían pertenecer a los negros, a los guetos. “Una vez fuimos a una fiesta de tarde con los amiguitos del barrio y él se puso a hacer el paso del robot, que le decíamos el electro, y en cuanto lo vi dije ‘esto, esto es lo que quiero’”. Ese fue el nacimiento de la pasión.
Tras el divorcio de sus padres, Jimmy y su hermano terminaron en un internado donde todos los días, a las cinco de la mañana, un preceptor los despertaba cantándole a dios. “Un servicio militar adventista”, precisa Jimmy. “Teníamos un pequeño encuentro antes de partir las clases, nos pedían al azar rezar por nuestros hermanos. Ese fue el primer acercamiento a la improvisación”. En esta misma etapa escolar, en la frontera con Costa Rica, el músico incursionó en caja y bombo y comprendió el trabajo en equipo. “Cuando empecé en el rap, me di cuenta que esas fueron mis bases: el pensar rápido, el entender sonidos, el hacer amigos”.
cortesía Jimmy Fernández

cortesía Jimmy Fernández

© cortesía Jimmy Fernández

De Roma a Bombero Ossa y “Algo está pasando”

Ya como aspirante a bailarín de breakdance, Jimmy partió a Italia junto a su madre. Y fue en ese país, el año 1985, donde el pionero DJ Afrika Bambaataa le regaló uno de los shows de su vida. “Tenía 16, salí del concierto y no pude parar de bailar en toda la noche, fue una descarga de energía tan potente. Ese fue el bautizo para mí, lo que marcaría toda mi vida”, revela.
Jimmy Fernández volvió a Panamá, donde su padre le propuso Chile como opción. “Había una crisis política y social allá y yo, que ya estaba metido en puras huevadas que no valían la pena, tomé la oferta de volver al país donde nací”, recuerda. Chile no estaba a la altura del hip-hopero, pero lo necesitábamos. “Encontré el pasaje de Bombero Ossa donde se juntaban no más de diez personas a bailar. Era el 88, estaban muy atrasados por las barreras de la dictadura, pero yo llegué con mucho material, desde mi infancia en Panamá hasta lo que vi en Italia”.
Un joven Jimmy aparece en el documental Estrellas de la esquina
El pasaje Bombero Ossa, ubicado a pocos metros del Palacio de La Moneda en el centro de Santiago, es clave en la historia del hip-hop nacional porque, entre otras cosas, Jimmy conoció allí a Pedro Foncea, vocalista de De Kiruza. “Me miró y me dijo ‘oye, a ti te gusta la música negra, ¿verdad?’”. Hicieron buenas migas, terminaron en un estudio de grabación y solo bastó un micrófono para que “Algo está pasando” cobrara vida. “Agarré este micrófono y me puse a hacer beat. El Pedro me dice ‘wow, ¿qué es esto?’, y yo le dije: ‘esto es beatbox’. Me apuntó con el dedo y soltó: ‘estás en el grupo’”.
La grabación fue rápida, De Kiruza ya tenía una serie de canciones grabadas, y al acudir al llamado del spoken word que abre el track, Fernández se dio cuenta que tenía que iniciar su propia historia. “Al ver esa consola enorme del estudio Filmocentro, tomé la decisión de comenzar lo que ya sabía que quería: así nació Latin Pozze, que después fue La Pozze Latina, y de ahí la historia es conocida”, recapitula.
Como buen habitante del underground, se movía por el hambre de conocer a otros como él, de hacer amigos, y jamás pensó que “Algo está pasando” se convertiría en una pieza clave de la historia musical chilena ni que iniciaría una carrera tan larga y fértil con La Pozze Latina.
“Nunca va a dejar de ser alucinante. Cuando grabamos nuestro primer disco, hace 25 años, era una especie de sueño. Pegaron un par de canciones, hicimos videos, fuimos el primer grupo de rap latino en rotar por MTV de la región, abrimos para los Beastie Boys en el Caupolicán en el 94, y así siguieron pasando cosas hasta hoy”.

La chica eléctrica ya tiene 36 y Jimmy está en otra

El gran éxito de La Pozze Latina, “Chica eléctrica”, tal como su autor, creció. “Cuando la canto en vivo ahora es una chica eléctrica que sólo tiene 36”, compara Jimmy con la versión original, donde la chica tenía 16 años. “Algunos dicen que me censuré y se abrió el debate de la canción políticamente correcta, pero para ser sincero, es una canción de doscientas que tengo. No es un tema que represente mi labor como músico, pero me ha dado trabajo”. Asegura que de haber querido replicar la fórmula ganadora, hubiesen armado un disco completo con temáticas cachondas, pero esa nunca ha sido su aspiración.
“Mi relación con el arte siempre ha sido una búsqueda, una experimentación. Hace poco saqué un tema mucho más introspectivo, acid jazz. No planeo hacer bailar a nadie, no busco el hit ni el tema exitoso, porque estoy en un viaje que ya lleva mucho camino recorrido”, manifiesta Fernandez.
“Ya no me pongo varas, uno hace lo que le nace. Yo no soy una fábrica musical, yo hago canciones”, dice mientras piensa orgulloso en el lado b que vive hoy. “Estoy haciendo el crossover porque 25 años de viajes y noche ya fue suficiente, estoy pagado. Estoy haciendo talleres, quiero desarrollar a talentos como Flor de Rap (el video abajo), con quien vamos a sacar un single pronto. No quiero dejar de tocar, tengo canciones que voy a grabar, voy a hacer música siempre y cuando me nazca, sin muchas metas porque eso ya lo hice. Siete discos solo, tres con La Pozze, muchas colaboraciones. Siempre hay algo que está pasando”.