Hubo un tiempo en el que los pilotos de Fórmula 1 priorizaban el estilo y la comodidad por encima de la seguridad. Afortunadamente, eso ya no es posible hoy en día, ya que la normativa ha cambiado drásticamente. Hoy repasamos la historia de los monos de Fórmula 1.
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Años 50: estilo inconsciente
En los "cincuenta", como dirían los ingleses, los pilotos hacían chirriar sus coches a velocidades de vértigo... Vestidos con ropa de diario. Tranquilos. No era raro ver a los grandes campeones de la época -como el argentino Juan Manuel Fangio (pentacampeón del mundo) y el italiano Alberto Ascari (bicampeón del mundo)- salir al asfalto con un polo de lana, unos pantalones entallados y unos zapatos de calle bien lustrados. Esto en cuanto a seguridad. De hecho, no había ninguna regla sobre la vestimenta... Los pilotos eran libres de llevar lo que quisieran. Tiempos extraños.
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Años 60: NASCAR, NASA y NOMEX
En los años 60, tras una serie de accidentes mortales sobre el asfalto de los mejores circuitos del mundo, las autoridades (la FIA, para ser exactos) decidieron tomar cartas en el asunto y desarrollar las primeras prendas ignífugas para los pilotos. En 1963, la organización con sede en la plaza de la Concordia de París decidió hacer obligatorios los monos ignífugos para todos los participantes en las carreras de F1. Esta revolución en las reglas también vino acompañada de importantes avances tecnológicos, como la introducción del NOMEX en 1966. Este revolucionario material fue utilizado por la NASA para confeccionar los trajes de sus astronautas. Fue el piloto estadounidense de NASCAR Bill Simpson quien lo popularizó entre el gran público.
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Años 70: la jurisprudencia Lauda
NOMEX fue solo el principio. En 1975, la FIA endureció aún más su normativa de seguridad e introdujo una norma para los monos de competición que sigue vigente hoy en día. Sin embargo, un trágico suceso iba a redibujar (una vez más) los contornos de la seguridad de los pilotos. En 1976, la estrella del automovilismo Niki Lauda estuvo a punto de morir en un grave accidente en el circuito de Nürburgring que le dejó marcado de por vida. Su mono, hecho en parte de algodón, seguía siendo muy inflamable. Este acontecimiento histórico hizo que los pilotos (y los equipos) se tomaran aún más en serio su seguridad. A partir de 1979, empezaron a correr con trajes muy (muy) gruesos (casi 5 capas, incluyendo una mezcla de NOMEX y Kevlar) e incómodos.
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Años 80: una locura para los ojos
Corría el año 1980. Los campeones del momento eran Ayrton Senna, Alain Prost y Nelson Piquet. ¿Qué tenían en común? Sus (literalmente) coloridos trajes. Durante esta década, el patrocinio se desarrollaba a una velocidad de vértigo y todos los pilotos iban equipados con trajes ignífugos con infinidad de logotipos. Estos se colocaban en los trajes en forma de parches, y (realmente) no era raro ver marcas de tabaco estampadas en los torsos de los pilotos. Por supuesto, desde 2006, esta práctica está prohibida... Pero algunos de los monos de competición más emblemáticos de la época, como el mono del equipo Lotus que lució Ayrton Senna en 1987, estaban adornados con ellos.
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Años 90: seguridad en los boxes
En la última década del siglo XX, los pilotos dejaron de ser los únicos obligados a llevar trajes ignífugos especialmente diseñados. Tras una serie de incidentes relacionados con el repostaje de combustible en el pit lane, la FIA decidió en 1994 obligar a las tripulaciones de los equipos a llevar trajes ignífugos. Sí, los boxes también pueden ser zonas de peligro.
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Hoy: tecnología que salva vidas
Hoy en día, los monos de los pilotos son auténticas joyas tecnológicas, diseñadas para resistir las llamas el mayor tiempo posible en caso de accidente. Por ejemplo, el mono de Max Verstappen. Fabricado en Nomex (un material similar al Nomex), es ultraligero (los patrocinadores están impresos en el tejido, no "parcheados"), está hecho de una sola capa de tela y puede resistir las llamas hasta 20 segundos. Para lograrlo, se ha sometido a una serie de rigurosas pruebas, incluida la exposición a temperaturas que oscilan entre los 600 y los 800 grados centígrados. No está nada mal, ¿verdad?
Desde los polos de carreras hasta los trajes ignífugos ligeros de hoy en día, los monos de los pilotos de F1 han recorrido un largo camino. Y quién sabe, en el Gran Premio de Qatar del 8 de octubre, puede que veas el traje de Max Verstappen en el escalón más alto del podio....
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